¿Crear un código ético ante los regalos de empresa?

¿Crear un código ético ante los regalos de empresa?

Crear un código ético ante los regalos de empresa

Os imagináis que un político ha dimitido por recibir un regalo de empresa. ¿Que impresión tendríais si leyerais este titular ? Creo que más de uno se alegraría, tal vez otros dirían que es  insólito que esto estuviera sucediendo en España, que por fin se esta haciendo justicia, etc…

En efecto, sería demasiado bonito leer este titular en cualquier medio de comunicación importarte de España, ya fuera en El País, El Mundo o simplemente que se viera anunciado por televisión.

Pero seamos realistas “Spain is different”, es realmente improbable ver a un político español, dimitir tras recibir un regalo de empresa o cualquier otro tipo de regalo.La disparidad entre lo que sucede en este país y el resto de las democracias europeas, norteamericana o inclusive Japón, es simplemente abismal. Se puede o no, alabar el gesto de una persona dedicada a la política que dimita por este suceso.

Aquí en España no dimite ni “Cristo”, debido a que los dispositivos para reclamar responsabilidades están obsoletos, no porque no haya “cultura de la dimisión”. Tal vez este punto, puede extenderse  a  patronales y otras organizaciones.

La raíz del problema  es que el reglamento de la política, imposibilita exigir responsabilidades a los partidos políticos. Este reglamento se definió en la Transición bajo la presión de la inestabilidad de aquel entonces. ¿Cual fue el resultado? Que los partidos  sometieron la política al dirigir las carreras de todos sus miembros de sus partidos decidiendo la constitución de las listas electorales, y para colmo  bloquearon los mecanismos de control y exigencia de responsabilidades.

No voy a adentrarme más en el entresijo del reglamento político, pero sí en el código ético que se aplican en algunas de las empresas españolas.

¿Es conveniente crear un código de conducta ante los regalos de empresa?

Existen una serie de reglas internas en cada empresa, que se establecen con carácter fijo para caracterizar ciertos aspectos de su gestión habitual. Imagen de la empresa, ideología, valores y delimitación de responsabilidades a nivel interno, son algunos rasgos que formarán su propio código ético.

La creación de un código ético no es una tarea sencilla y requiere un criterio claro para establecer las normas de comportamiento que se promueven y cuales no se permiten. La existencia de un código ético, constituye el marco de referencia de actuación en la empresa, y permite conocer los comportamientos admitidos y aceptados en la empresa.

Establecer formalmente un código ético en una empresa puede ayudar a orientar adecuadamente los comportamientos de las personas vinculadas a la organización, y fijar las normas de actuación que servirán de referencia para evaluar y discernir la idoneidad de las decisiones de los miembros de la empresa.

Las grandes empresas españolas, pretenden dar contestación a esta cuestión en sus códigos éticos, aclarando todo lo concerniente a los regalos de empresa entregados a sus empleados o directivos. Estos códigos  son cada vez más taxativos y prohibitivos.

¿Es adecuado que un empleado acepte un regalo de una empresa con la que mantiene una relación comercial?

Esta pregunta es simple de responder  y lo más seguro que todos nosotros diríamos que no, pero todas las personas tienen la tentación de aceptar el regalo de empresa, porque es difícil de rechazar.  Las empresas son conscientes de este aspecto e introducen en sus normas la posibilidad de que alguien diga qué sí.

Por regla general, los trabajadores y directivos de gran parte de las grandes empresas tienen la prohibición de hacer compensaciones, aceptar regalos de empresa, de realizar favores o pagos en efectivo o en especie. Además, muchas de ellas indican la cuantía máxima que deben aceptar o qué hacer en caso de que se vean obligados a recibir el regalo de empresa. Obviamente no es lo mismo recibir un USB personalizado con pequeño valor económico y con clara intención de promoción por parte de la empresa, que un traje valorado en 6000€.

Los códigos de conducta funcionarían mejor si se emplearan y se aplicaran sanciones a los empleados o directivos que no cumplieran con el código y  además de que existiera un organismo sin ánimo de lucro que controlará y supervisará todas estas operaciones.

 

 

 

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